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SENASA monitorea casi 18 mil hectáreas de cultivos vulnerables a las moscas de la fruta

Mediante el proyecto de “Control y erradicación de moscas de la fruta”, el Servicio Nacional de Sanidad Agraria – SENASA del Ministerio de Agricultura y Riego – MINAGRI persigue mayor rendimiento, menor costo de producción, consumo de frutas sanas e inocuas en beneficio de productores y pobladores de la región Cajamarca. A la fecha mantiene una red de vigilancia fitosanitaria con 3208 trampas oficiales que monitorean casi 18 mil hectáreas de cultivos vulnerables a la referida plaga.

El proyecto está orientado a eliminar la plaga y a sentar las bases para hacer sostenible el resultado. Cuando esto ocurra, el productor tendrá la facilidad de producir sin gastar en insumos agrícolas de contenido químico, tendrá menos pérdidas en la cosecha y podrá acceder a mejores mercados –incluso internacionales – para vender sus frutas.

Otro de los beneficios es la reducción del uso de insumos químicos para que los frutos que lleguen a los hogares cajamarquinos no tengan residuos contaminantes y sean visiblemente agradables, lo que en términos técnicos se conoce como sanos e inocuos.

El proyecto, que por condiciones geográficas y climatológicas exceptúa las provincias San Ignacio y Jaén, cada vez articula a más instituciones del sector agrario para conseguir el impacto esperado.

Para erradicar la mosca de la fruta se está articulando los tres niveles de gobierno. Sin embargo, el principal reto es llegar e incentivar y comprometer al productor a ser protagonista en la eliminación de la plaga, que precisa de la ejecución de acciones de control cultural en su predio como principal medida para erradicar la plaga.

En este sentido, la autoridad en sanidad agraria ha optado por formar comités de sanidad agraria integrado por productores para poder desarrollar un trabajo organizado en busca de alcanzar los objetivos sociales.

Los métodos de control cultural implican acciones sin costo económico, tales como el recojo y entierro constante de frutos caídos o remanentes, podas sanitarias y limpieza de predios. En tanto, el control etológico demanda la elaboración de trampas caseras para la captura de la plaga. Ambos métodos son impartidos de manera personal y posteriormente será de manera masiva con la intervención de todo el sector agrario.