Prelatura de Chota

Escrito por Nicolás Vigo Categoría: RADIO Última actualización: Lunes, 29 Junio 2015 16:58 Visto: 2094

Historia

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Mons. Fortunato Pablo Urcey, oar. Obispo prelado de Chota | El día 7 de abril de 1963, Su Santidad Juan XXIII, mediante la constitución apostólica Pontificale munus, creaba la Prelatura Nullius de Chota y nombraba como prelado al padre Florentino Armas Lerena.


Para aquel entonces, los agustinos recoletos llevaban trabajando en Cutervo desde el 1940 y en Chota desde el 1945. El Nuncio Apostólico en el Perú, monseñor Rómulo Carboni, es-cribió al padre provincial: «conozco la delicada labor que sus padres están haciendo en esa misma región actualmente» .

Podemos imaginar la alegría que produjo la noticia al interior de la familia agustino recoleta y en las provincias de Chota y Cutervo. «Es la mejor recompensa que podíamos apetecer, porque es el premio, el reconocimiento solemne de que esa labor, llevada a cabo en una gran parte del territorio que ahora se nos confía, ha sido buena y de que se ha trabajado bien… Las primeras noticias llegadas de Chota hablan de júbilo y entusiasmo inmensos con que ha sido recibida la noticia de la erección de la prelatura y de su encomienda a los padres agustinos recoletos» .

A buen seguro que la alegría y el júbilo, que es más que alegría, se vieron acompañados de la acción de gracias al Señor porque es bueno. Los moradores de estas sierras iban a contar con obispo propio y una atención humana y espiritual más cercana, entre otras cosas, porque a partir de este momento se intensificará la llegada de misioneros.

Apostolado de la oración

Entre los dones que hemos de agradecer al Señor, considero que ocupa el primer lugar la presencia y actuación en la prelatura del movimiento religioso del apostolado de la oración. Los apostolados, como normalmente han sido reconocidos los hermanos, desde los inicios han dado ejemplo de vigor misionero, porque han sabido vivir la fe y desarrollarla en las comunidades. Decimos en las comunidades, porque no se conformaron con hacerlo en la suya propia, sino que extendieron su radio de acción a otras muchas en giras misioneras.

Contamos con dos testimonios de primera mano. «En los primeros años de la prelatura comienza a difundirse entre las gentes del campo una devoción tradicional que después tendrá mucho que ver con la renovación de su fe: el apostolado de la oración y la práctica de los primeros viernes» . El alma de este movimiento piadoso fue don Santiago Cubas, de la parroquia Santo Tomás. «La historia contada a grandes rasgos parece sencilla; sin em-bargo está tejida de anécdotas y gestos sencillos, de conversaciones en chacras, caminos, casas, velorios, mercados; la han ido haciendo centenares de personas con nombres y ape-llidos; ha seguido rutas definidas. Muchas campiñas recuerdan agradecidas quiénes fueron los primeros convertidos, o el buen samaritano que les trajo por ver primera la luz desde una comunidad vecina o tal vez alejada» .

Este ha sido el humus, la tierra buena cuidada desde sus inicios con cariño y diligencia por monseñor Florentino Armas. De esta chacra surcada, cultivada y abonada con oración, es-fuerzo y sacrificio brotarán los hermanos catequistas. Cuando la semilla cae en tierra bue-na… También este es buen motivo para acoger la invitación del salmo: Den gracias al Señor porque es bueno.

Hermanos catequistas

Historial FamiliaLa formación de los catequistas ha estado en la entraña de las preocupaciones y ocupaciones de los cinco prelados y de sus más estrechos colaboradores. Fue una de las encomiendas de la nunciatura de Lima al nuevo prelado: «Montar en el territorio una organización catequética, de tal modo que el sacerdote, ayudado y completado por la colaboración de los catequistas, llegue a cada poblado y a cada familia en su acción formativa».

Era inmenso el terreno por roturar; en ese momento, los jornaleros, escasos. Pero se puso mucho empeño en la obra, siempre conscientes de quien es el que da incremento a lo sem-brado. Había que mejorar muchas cosas, dejando de lado lamentos estériles. En los inicios, capilla se identificaba con santo y fiesta, donde solía abundar el licor. Con la llegada de los catequistas, la capilla es el lugar adecuado para la celebración de la liturgia de la Palabra y la catequesis. Ahora el sacerdote «viene a acompañar a la comunidad, celebrar la fe en común, revisar con ella su situación y problemas, estimularla en su progreso espiritual y humano y enviarla a nuevas misiones apostólicas» . Para encauzar ese torrente de gracia, se organizaron los cursillos de catequistas, con programas de formación inspirados en los del vecino vicariato de Jaén.

El primer cursillo a nivel de prelatura tuvo lugar en Chota en 1973, con una participación de 42 hermanos. Continuando con el modelo de Jaén, que sirve de base a toda la prelatura, en 1976 comienza en Sócota la nueva andadura de los cursillos. El asunto reviste tal impor-tancia que dentro del equipo de formación de comunidades se establece el equipo de cursillos.

Una anécdota entre mil: «En los primeros cursillos organizados llegó un hermano analfabe-to, que puso mucho interés en aprender. Unos cinco años más tarde celebro misa en la cate-dral. Venía de Sócota. Ese hermano proclama la primera lectura tan bien o mejor como lo podría haber hecho un doctor, como suelen decir nuestros campesinos. En la tarde me lo encuentro porque venía al cursillo de quinta etapa. Le pregunté cómo había aprendido a leer tan bien, y me responde que con la Biblia y gritando en el monte» .

Son muchos los sacerdotes que han trabajado en los cursillos a lo largo de estos cincuenta años; unos impartiéndolos y otros animando a los hermanos a participar, a formarse mejor en su fe, a comprometerse más en las tareas de la comunidad, a mantenerse fieles en la par-ticipación semanal en la liturgia, a tántas cosas buenas… No nos resistimos a reproducir una frase de monseñor José Arana: «Mención sobresaliente en esta pastoral rural de formación y seguimiento merece la hermana Carmen Arteche Avendaño, religiosa esclava, dados sus muchos años de dedicación, entrega y experiencia» . Después de ella, varios sacerdotes, agustinos recoletos y diocesanos, han tomado el relevo.

En la actualidad no aparece tan claro el entusiasmo de las primeras décadas. En los inicios, eran muchos los hermanos deseosos de recibirlos, y por eso fue necesario asignar a cada parroquia un tope de participantes. Con cierta frecuencia lo sobrepasaban, porque eran mu-chos los que soñaban con ser catequistas, con formarse mejor, con vivir cristianamente. Hoy, en cambio, los párrocos tienen que animar la participación, porque todo el mundo anda muy ocupado. Sin embargo, somos muy conscientes de todo el bien que realizan nuestros hermanos catequistas en la tarea de la nueva evangelización, urgida siempre, pero de manera especial en el documento de Aparecida.

Uno de los puntos fuertes en los cursillos fue, y sigue siendo, el acercamiento a la Palabra de Dios. Los hermanos hablaban de “manejar la Biblia”, por más que les hiciéramos ver que era más exacto “dejarnos guiar por ella”. Su aprecio por la Palabra de Dios edificaba a los propios misioneros. ¿Saben cuál era su equipaje? La Biblia en uno de los lados de la alforja y, como contrapeso, el cancionero Rezamos al cantar y un poco de fiambre para el camino. Díganme si esto no es andar ligero de equipaje. No habían leído todavía a san Agustín, pero entendían muy bien lo que nos decía en la presentación del cancionero: «Canten cuando van de camino, como hacen los viajeros –los peregrinos– para consolarse de la fatiga» .

Hace 25 años, quien con el correr del tiempo sería el tercer obispo agustino recoleto de la prelatura, pudo escribir algo tan ajustado como lo que sigue: «Si hoy llega la acción cate-quética de la Iglesia a la mayoría de los lugares a los que rara vez alcanza a llegar el sacer-dote, si son centenares los lugares de culto en que se reúne semanalmente la comunidad cristiana, si ha podido neutralizarse el trabajo de zapa de sectas y comunidades cristianas ajenas al movimiento ecuménico, si se puede hablar de otros frutos de vida cristiana, se ha debido a la organización catequética de la prelatura y al trabajo de muchas gentes sencillas que ha puesto sus escasos conocimientos y su mucha buena voluntad y testimonio al servicio de la causa del Evangelio» .

Es de justicia indicar que han sido los católicos alemanes a través de Adveniat los que des-de el principio hasta hoy han apoyado económicamente está feliz iniciativa. A ellos nuestra gratitud sincera. De nuevo hacemos nuestra la invitación del salmo: Den gracias al Señor porque es bueno. Y también reconocemos con el salmo 125: El Señor ha estado grande con nosotros, y estamos alegres.

Comunidades religiosas

Al momento de la creación de la prelatura, junto a los agustinos recoletos, sólo había una comunidad religiosa en Chota, las esclavas del sagrado corazón de Jesús, presentes desde el año 1961.

Con el correr del tiempo se fueron sumando a la tarea de la educación cristiana varias comunidades más. Sólo las enumeramos: religiosas de santa Dorotea, franciscanas concep-cionistas de Copacabana, dominicas docentes de la Inmaculada y, muy recientemente, los clérigos de san Viator. Los agustinos recoletos han colaborado en tareas educativas hacién-dose cargo durante muchos años de las clases de formación religiosa en los colegios y, de manera más significativa, regentando la escuela normal de varones en Cutervo durante dos años.

En la ardua tarea de la educación ha sido muy grande el trabajo desplegado desde la ODEC – Chota, en publicaciones de catecismos, libros de primera comunión, textos de formación religiosa, escuela de padres… Nuestra profunda gratitud. A partir del año 2007 funciona una oficina semejante en Cutervo.


En el campo del apostolado parroquial, desde el año 1975 están trabajando con mucho tesón en la parroquia de Llama las misioneras de la virgen del Pilar y Santiago apóstol. Además de las salidas frecuentes a las comunidades del campo han desarrollado un plan de catequesis realmente admirable. Con un estilo semejante desde hace doce años esta misma congregación está presente en el distrito de La Ramada, correspondiente a la parroquia de Sócota. Las misioneras agustinas recoletas vienen enriqueciendo la parroquia de Cocha-bamba desde el año 1994. El pueblo, las comunidades campesinas y, en los últimos años, también el colegio saben de su dedicación y cercanía.

El mismo terreno del apostolado parroquial vienen abonando en Tacabamba desde el año 2000 las misioneras de Jesús sacramentado y de María santísima con frecuentes desplaza-mientos a las comunidades del campo. Esta comunidad tuvo sus primeros contactos con monseñor José Carmelo Martínez, siendo administrador apostólico. Las siervas de Jesús llegaron de su mano el año 2003, siendo obispo de la prelatura.

En el apostolado de la salud, el programa promotores de salud se inicia y fortalece con las doroteas de Cutervo y continúa fuerte con las misioneras de la virgen del Pilar y Santiago apóstol de Llama. Hoy, al multiplicarse las postas médicas y centros de salud, apenas tiene incidencia. En este mismo campo de la salud, vienen trabajando con esmero, como parte de su carisma propio, las siervas de Jesús en el policlínico de Chota.

Las últimas en llegar, concretamente a inicios de 2012, han sido las hermanas de los Pobres y las hermanas de la presentación de María santísima al templo. Las primeras están ya labo-rando en la nueva parroquia de Querocoto y las segundas en la de Santo Tomás.

La presencia de la vida consagrada masculina y femenina en la prelatura, tan importante en la tarea apostólica por el testimonio evangélico de sus vidas como por las fuerzas vivas que aportan a la evangelización, no lo es todo. Algo nos faltaba, y fue monseñor Emiliano el primero en advertirlo. Por eso, después de varios intentos, que no llegaron a feliz puerto, para tener a nuestro lado a las monjas agustinas recoletas, invitó a las hermanas pobres de santa Clara. La invitación fue aceptada y las hermanas clarisas de vida contemplativa oran y se sacrifican en Chota desde el año 2000. Ellas nos recuerdan la necesidad de que nuestro celo evangelizador brote de una verdadera santidad de vida.

Los miembros de estas comunidades religiosas han podido comprobar en carne propia que con esfuerzo misionero han dado mucho ciertamente, pero también han recibido mucho. Una vez más, y ahora con redoblado fervor, nos unimos al estribillo del salmo: Den gracias al Señor porque es bueno, porque ha bendecido a esta parte de su heredad con la presencia de diez congregaciones religiosas.

Promoción vocacional

La devoción desde los inicios de los hermanos del Apostolado al sagrado corazón de Jesús y su fidelidad en el cumplimiento de la promesa, la formación cristiana y el empuje misio-nero de los catequistas, el testimonio de vida y los distintos estilos de apostolado de las comunidades de vida consagrada explican la floración vocacional a partir sobre todo de la década de los ochenta.

Conocemos la preocupación inicial de monseñor Florentino. «Mis impresiones sobre esta tierra son óptimas, pero me preocupa la escasez de personal ante tantas necesidades. Al pasar por los pueblos de Llama, Huambos, Yamaluc, Cochabamba y Lajas, en todas partes fue unánime la voz e iguales los títulos de los arcos: Que el prelado nos mande sacerdotes. Son las primeras preocupaciones del Pastor por su grey» .

Con el correr de los años las cosas iban a cambiar de forma sorprendente. En los primeros años la provincia agustino recoleta de San José seguiría enviando religiosos jóvenes para acompañar la labor pastoral del prelado. En la década de los setenta ya se registraron los primeros intentos de lograr vocaciones para el clero secular en las parroquias de Pimpincos y Querocoto. En Sócota fue tomando cuerpo el empeño, hasta que monseñor José Arana decidió formar a los candidatos en el seminario menor de Chota, en las mismas instalaciones del obispado; más adelante, los candidatos al sacerdocio pasaron al seminario mayor Santo Toribio de Mogrovejo de Chiclayo. El año 1999 monseñor Emiliano inauguró en la periferia de Chota el seminario menor San José, en el que recientemente se ha construido un nuevo pabellón.

En el plano vocacional las realizaciones han sido buenas. Existen razones para la esperanza. Este año hay una treintena larga de aspirantes en cada uno de los seminarios. Por lo que respecta a las comunidades religiosas afincadas en la prelatura, son siete, y pronto ocho los sacerdotes agustinos recoletos de estas tierras. Un número semejante de religiosas han pro-fesado en las esclavas del sagrado corazón de Jesús, y también tienen vocaciones de la zona cada una de las comunidades presentes en ella, a excepción de las dos últimas, y otras que desarrollan su apostolado fuera de la prelatura.

El día de hoy el clamor al que aludía el primer prelado ya no se deja sentir. A 50 años de la erección de la prelatura son más de treinta los sacerdotes diocesanos y cinco los religiosos que trabajan en ella. Hemos podido apoyar con dos sacerdotes a cada una de las diócesis vecinas de Cajamarca, Chiclayo y Chachapoyas y son tres los que colaboran con el ordina-riato militar castrense.

Cuánta verdad encierra la frase de la primera convivencia vocacional realizada en Chota el año 1978: «Si esperamos sacerdotes o religiosos, nos han de venir de ahí, de los que oran de continuo y muestran un aprecio sin igual ante el sacerdote» . La fe comunitaria y familiar, la oración de los hermanos del apostolado y de los catequistas en las parroquias y en muchas capillas del campo ha estado a la base del surgimiento vocacional.

Jóvenes

Al completar los 50 años, sigue siendo válido lo que escribía el padre Emiliano a los 25. «El trabajo parroquial con jóvenes no ha llegado nunca a ocupar el puesto de relieve que debe corresponderle en un continente de jóvenes. Se ha reducido casi siempre a iniciativas tímidas y cortas, entre las que no han faltado jornadas y retiros». En la actualidad sigue siendo válida su apreciación; al amplio campo juvenil llegamos muy poco. Sí que es digno de mención por su continuidad el trabajo de la JARC (juventud agraria rural católica), que llegó a la parroquia de Cutervo el año 1995, de manos de los clérigos de san Viator, cuando todavía no estaban trabajando en la prelatura, y sigue en pie hasta el día de hoy.

Otros movimientos

A los agentes pastorales anteriores, entre los que no hemos nombrado a la legión de María, que tanto bien hace en muchas parroquias y comunidades del campo, hay que añadir el mo-vimiento Juan XXIII, presente en Cutervo desde el 1997. De Cutervo pasó a Sócota y ha llegado a todas las parroquias y a varios distritos. Con los retiros que programa propicia una fuerte experiencia de Dios y de conversión. También se viene desarrollando en varias parroquias con frutos importantes la catequesis familiar. Como en el resto de los grupos es muy importante la continuidad.

Promoción social

De todos es conocido qué es lo específico del ministerio sacerdotal, pero hay algo que for-ma parte de la evangelización y que por ello fue cuidado desde siempre. En carta circular del padre provincial se puede leer: «Incluso su progreso material, económico y social va a depender en no pequeña parte de la actuación de nuestros religiosos, la cual se proyectará también a este campo, sin duda, importante» . Difícilmente pudo sospechar en aquel en-tonces el padre Hermosilla todo lo que en este campo se fue plasmando desde los comien-zos y, mucho menos, lo que se ha venido realizando en las últimas décadas a través de Cari-tas y, sobre todo, de Haren alde, una ONGd de la Orden de agustinos recoletos. Un botón de muestra: 286 sistemas de agua potable, 7.670 letrinas de pozo seco, 5.200 cocinas mejo-radas…

Lo sabemos muy bien. La Iglesia es experta en humanidad. El Evangelio afecta al hombre entero, por eso su anuncio ha ido acompañado siempre de la promoción humana y social de aquellos a los que se predicaba. «El testimonio de la caridad de Cristo mediante obras de justicia, paz y desarrollo forma parte de la evangelización, porque a Jesucristo, que nos ama le interesa todo el hombre» .

Muy recientemente he podido escuchar a una hermana, que desde muy joven participó en los cursillos de catequistas y es forjadora de comunidad, no sólo en Santa Rosa sino en toda la zona: “La Iglesia nos ha liberado del machismo”. Y me contaba la extrañeza de los varo-nes cuando ella hablaba en público y dirigía la liturgia de la Palabra en la capilla y en los velorios. ¡Cómo es que una mujer se atreve a hablarnos! También esto es promoción humana.

«¡Cuántos catequistas han aprendido a leer teniendo la Biblia como texto único, y como aula, la misma chacra de maíz! “Es que así, padrecito, no me da vergüenza delante de mis hijos, que ya van a la escuela”. ¡Cuántos testimonios podríamos apuntar sobre la acción de Dios a través de los pobres, a través de la pobreza, de esa sencillez del corazón que nos vuelve intrépidos en los momentos de dificultad y escasez!»

Al cumplirse los 50 años de la llegada de los agustinos recoletos al Perú, una chotana muy querida, la señorita Haydee Mestanza Cabrejo, fiel colaboradora en la parroquia de Chota y directora muchos años del colegio Santa Rita de Lima, hace el siguiente retrato de los reli-giosos que ella conoció desde niña en Chota. Lo recogemos porque tiene mucho que ver con la promoción social, humana y religiosa: «Allí donde hay una comunidad que busca quién le dé la mano, allí está un religioso agustino recoleto dispuesto a iluminar, a alentar y a ayudar con su palabra de consuelo y con su vida ejemplar. Ellos aman intensamente al Perú y a su gente, se compenetran con su cultura y sus costumbres, se identifican con sus problemas, trabajan incansablemente por la elevación del hermano y el progreso de los pueblos; luchan para que la caridad, la justicia y la paz lleguen a todos, en especial a los más humildes; de ahí que en los lejanos pueblos y apartados caseríos de los Andes, rodeados de gente modesta y hambrienta de Dios, siempre han encontrado su lugar, como el centro de sus ideales» .

Medios de comunicación

El apostolado de la pluma ha llenado muchas horas en el trabajo apostólico de religiosos y sacerdotes diocesanos: novenas, hojas parroquiales, colaboración en boletines y revistas agustinianos y diocesanos, folletos de los sacramentos, boletín de la prelatura, revista Abriendo surcos, cancionero Rezamos al cantar… e incluso poemarios, pero sin lugar a dudas la mejor aportación en los medios es, desde el año 1993, Radio Santa Mónica, una señal cristiana en el camino, cuya alma ha sido durante los doce primeros años el padre Jacinto Anaya. En alguna oportunidad he dicho que el mejor de nuestros púlpitos es Radio Santa Mónica, pues abre el día y lo despide con la oración al buen Padre Dios, y en su pro-gramación muy variada concede mucha importancia al tema religioso. También el clero diocesano viene empleando la radio en varias parroquias: Cutervo, Querocotillo, La Capi-lla… y uno de los sacerdotes ha cursado en Roma estudios de especialización y colabora asiduamente en nuestra radio. Todo ello es motivo de acción de gracias al Señor Jesucristo, el mejor comunicador, la Palabra de Dios.

Nuevas parroquias

Al cumplirse los 25 años de la prelatura existían las siguientes parroquias: Chota, Cutervo, Sócota, Huambos, Llama, Tacabamba, Querocotillo, Santo Tomás, Pimpincos, Lajas y Co-chabamba. En este último tramo han sido creadas tres nuevas: Pacha (1996), Santa Mónica (2003) y Querocoto (2012). Querocoto, desde sus inicios dependió de las parroquias de Huambos y Querocotillo. Son varios los distritos que aspiran a ser parroquia, entre ellos La Ramada de Sócota, Sinchimache, Callayuc…, o que desean tener párroco estable, como es el caso de Pimpincos. De momento no se puede acoger su pedido; además hoy las carrete-ras, aunque no son buenas, permiten el desplazamiento frecuente a los distritos mencionados desde la sede parroquial. Por otra parte, no queremos que ningún sacerdote viva solo, porque la historia nos ha enseñado la importancia que tiene la vida comunitaria en los religiosos y también en los sacerdotes diocesanos.

Hacia el futuro

Son muchos los motivos que tenemos para dar gracias a Dios. Él es bueno. Cierto que en-contramos problemas para llevar adelante la nueva evangelización. Lo hemos comprobado estos últimos años al impulsar en todas las parroquias la misión intensiva y alentar la misión permanente. Como los antiguos profetas también nosotros en algún momento hemos podido preguntarnos: ¿Quién hizo caso a nuestro mensaje? Pero tenemos que seguir anunciando la Palabra de Dios con entusiasmo, porque la fe se agranda y se fortalece cuando se comparte.

Para mejorar la atención pastoral se ha de seguir avanzando en el consejo pastoral, en los consejos parroquiales, consejos económicos, arciprestazgos en cada región y todo lo que sea necesario para dotar a cada parroquia de una sólida estructura pastoral.

Hemos de caminar con esperanza: «El hecho es que la esperanza es necesaria a la peregrinación; ella es la que consuela en el camino, pues el caminante, cuando pasa fatigas cami-nando, tolera la fatiga precisamente porque espera llegar. Quítale la esperanza de llegar; al instante se quiebran las fuerzas de caminar» .

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