Elementos filtrados por fecha: Lunes, 02 Julio 2018
Radio Vaticana | Se cumplen tres años de la publicación de la encíclica del Papa Francisco Laudato Si', «Alabado seas, mi Señor»; sobre el cuidado del medio ambiente, nuestra Casa Común.
Con ocasión de este aniversario, se ha organizado una Conferencia Internacional que lleva como título Saving our Common Home and the Future of Life on Earth, (Salvar nuestra Casa Común y el futuro de la vida en la Tierra), que tendrá lugar en el Aula Nueva del Sínodo en el Vaticano del 5 al 6 de julio de  2018.


En ella intervendrán el cardenal Peter Kodwo Appiah Turkson, Prefecto del Dicastero para el Servicio del  Desarrollo Humano Integral; la Sra. Flaminia Giovanelli, Subsecretaria del mismo Dicasterio y el P. Josh Kureethadam, S.D.B., Oficial del mismo Dicasterio.

Impacto y desafíos de la Laudato Si'
A lo largo de las dos jornadas, habrá varias ponencias que tratarán sobre el impacto y los desafíos que plantea esta encíclica papal.

Por otra parte, se procederá al análisis de las principales líneas de acción que se han puesto en marcha en estos últimos años para garantizar un auténtico "cuidado de la Casa Común"; tanto a nivel individual como a nivel de comunidad local, regional, nacional e internacional, poniendo especial atención en aquellas minorías poblacionales, más vulnerables y desprotegidas como lo son los pueblos originarios.

Al final del acto estará a disposición de los periodistas para eventuales preguntas el Sr. Tomás Insúa, director ejecutivo del Global Catholic Climate Movement, asociado en la organización de la  Conferencia internacional, y algunos representantes del GCCM.

¿Estamos cuidando nuestra Casa Común?
La encíclica Laudato Si' es una reflexión sobre el cuidado de la creación, centrada en el planeta Tierra como Casa Común y lugar en el que vive toda la humanidad. Se divide en seis capítulos en los que defiende la naturaleza, la vida animal y las reformas energéticas.
En ellos, el Santo Padre realiza una crítica mordaz del consumismo y el desarrollo irresponsable con un alegato en favor de una acción mundial rápida y unificada “para combatir la degradación ambiental y el cambio climático”.

A tres años de su publicación, aún resuenan las palabras del Pontífice invitando a todos a realizar una lectura consciente y profunda de esta encíclica, para que podamos recibir su mensaje y "crecer en la responsabilidad hacia la casa común que Dios nos ha confiado".
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Griselda Mutual | A los 2 días del mes de julio, la Conferencia del Episcopado Mexicano, en la persona de su Presidente, el Cardenal José Francisco Robles Ortega, Arzobispo de Guadalajara, y de su Secretario General, Monseñor Alfonso G. Miranda Guardiola, Obispo Auxiliar de Monterrey, emitió un comunicado sobre la Jornada Electoral que se vivió este 1 de julio y que llamó a las urnas de 89 millones de ciudadanos para elegir 3.400 cargos públicos, entre los cuales el presidente, el jefe de Gobierno de la Ciudad de México, diputados y senadores, alcaldes y consejeros.

Una jornada que – describieron los Obispos de la CEM – fue en general “ordenada y serena”, detrás de la cual estuvo “la dignidad y la libertad de cada ser humano llamado a participar en la vida social”.
En el comunicado los prelados manifestaron su reconocimiento a las autoridades electorales, así como a todos los ciudadanos en general.  Gobierno y sociedad, trabajando juntos, -escribieron- podemos hacer grandes cosas.

Respeto y cercanía al nuevo presidente
Asimismo saludaron y felicitaron, “con respeto y cercanía”, al Lic. Andrés Manuel López Obrador, a quien los resultados preliminares del Instituto Nacional Electoral – en las horas de publicación del comunicado –habían declarado ganador.

La CEM manifiestó, hablando en primera persona, que “todos estamos llamados a colaborar, de forma positiva con nuestras autoridades electas”. “Sólo podremos crear mejores condiciones de desarrollo para todos, si nos involucramos en primera persona, en el mejoramiento de nuestros municipios, entidades federativas y de toda la República Mexicana”, escribieron. Reconocieron también que “ningún gobernante por sí mismo tiene todas las ideas y todas las soluciones”, y que “es responsabilidad nuestra” – es decir, de todos – “seguir participando cívicamente, siempre con respeto de los derechos humanos y del auténtico bien común”.

Vías para vencer la desigualdad, el egoísmo y el abuso
Por otra parte los prelados mexicanos señalaron los caminos para vencer la desigualdad, el egoísmo y el abuso, a saber, “la educación y el combate a la pobreza, la verdad y la libertad, el respeto a la diferencia y la búsqueda de consensos”. Y reprobaron los actos de violencia que se vivieron en algunas localidades del país, “especialmente aquellos que atentaron en contra de la vida humana”.

A los creyentes la CEM llamó a unirse en oración “para agradecer y consolidar este momento cívico-político”, y a los católicos en especial, exhortó a “redoblar su compromiso” para que con su testimonio de entrega y generosidad, "iluminen la vida social, con el Evangelio de la vida, de la paz y de la solidaridad".

“Seguiremos implorando la protección maternal de Santa María de Guadalupe, quien nos impulsa a construir un México reconciliado, justo y fraterno que reivindique la dignidad de los más pobres y excluidos, la vida del no-nacido, el bien de nuestras familias y la auténtica libertad religiosa”.
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Agustinos Recoletos | La Prelatura de Marajó, creada por la Santa Sede en 1928, ha cumplido 90 años. En todo este tiempo los Agustinos Recoletos han estado a su cargo, aportando parte de su carisma y ayudando a la población de la isla brasileña. “La Orden de Agustinos Recoletos ha aportado muchísimo a Marajó”, dice el Prior provincial de la Provincia Santo Tomás de Villanueva
 
El 14 de abril de 1928 el papa Pío XI emitió la bula papal Romanus Pontifex. El Santo Padre creó con este documento la Prelatura de Marajó, en Brasil, entregando la labor pastoral a la Provincia Santo Tomás de Villanueva de la Orden de Agustinos Recoletos. La Administración apostólica de la nueva prelatura recayó sobre el agustino recoleto Gregorio Alonso Aparicio, que sería el primer religioso en aterrizar en la isla brasileña en octubre del mismo año, acompañado de Luis Atienza, agustino recoleto. Comenzó de esta forma la labor misionera de los Agustinos Recoletos en Marajó, un territorio predilecto para la Orden que ha cuidado durante los 90 años de historia de la Prelatura.
 
No sería hasta seis años después cuando se estableciera la casa prelaticia en Soure. En esta misma ciudad se construyó la Iglesia matriz, inaugurada en 1942. Un año más tarde, en 1943, el primer agustino recoleto que llegara a Marajó 15 años antes sería nombrado cabeza de la Prelatura. El Papa Pio XII nombró Obispo prelado de Marajó a Gregorio Alonso Aparicio. De la primera presencia en Afuá se pasó a una segunda en Soure y posteriormente Salvaterra. La labor de los Agustinos Recoletos se expandió a los nueve municipios en los que está presente actualmente: Afuá, Anajás, Bagre, Breves, Chaves, Melgaço, Portel, Salvaterra y Soure -sede de la Prelatura-.
 
Situado en la desembocadura del río Amazonas, Marajó es una isla de más de 400 hectáreas formada por múltiples islas. Los núcleos urbanos -hasta 16- están separados por enormes distancias, comunicadas en la mayoría de los casos únicamente a través del agua. La realidad del pueblo marajoara es además dura. Lo constata Victoriana Sánchez. Este agustino recoleto estuvo 12 años en diferentes puntos de la isla como misionero, ayudando en la labor social y pastoral de la Orden. “Se ven muchas necesidades: pobreza, miseria… Especialmente en los barrios periféricos de las ciudades”. Cuenta que “hay pocos medios de subsistencia”, lo que provoca la aparición de fenómenos como “la droga o la prostitución”.
  
Esto, según Carlos María Domínguez, Prior provincial de la Provincia Santo Tomás de Villanueva -de la que depende la Prelatura-, ha sido un reto para los religiosos agustinos recoletos que han trabajado en el lugar. “Si bien condiciona, no obstaculiza la tarea de los Agustinos Recoletos en la Prelatura”. Asegura que la “Orden ha aportado muchísimo a la Iglesia de Marajó y al pueblo de Marajó”.
 
Esto mismo lo comparten los agustinos recoletos Manuel Fernández e Ignacio Díez. El primero está actualmente en Portel; el segundo estuvo en Marajó durante 13 años. “La Orden a Marajó -dice Manuel- ha aportado mucho, sobre que se sientan en esa dignidad de seres humanos”.
 
En todos estos años los Agustinos Recoletos han atendido muchos pueblos de Marajó en los que no están presentes pero han podido acudir. Dice Ignacio que “hemos llegado en las regiones de las islas de Afuá a lugares en los que no llegaba ni el alcalde ni el médico, totalmente aislados”. Es una de las principales fortalezas de la presencia en estas nueve décadas. “Hemos ido formando comunidades, y en nuestro carisma está ser comunidad”.
 
Ante la pobreza y falta de recursos de los marajoaras, los Agustinos Recoletos han puesto en marcha acciones sociales relacionadas con la educación y los derechos humanos. Destacan dos: la Escola Santa Mónica, en Breves; y el Centro Social Santo Agostinho, en Belen.
 
Una de las figuras de más relevancia en estos años en la Prelatura de Marajó ha sido el obispo José Luis Azcona. Para Victoriano Sánchez, “una de las banderas que levantó fue la defensa de los derechos humanos, contra la prostitución infantil, la falta de educación, de salud… Siempre ha enfrentado estos problemas y no ha callado”. Recuerda que el obispo agustino recoleto llegó a ser amenazado de muerte.
 
La Prelatura celebró en abril el 90 aniversario de sus inicios en Marajó con múltiples eventos. ¿Sobre el futuro? “Perder Marajó, o salir de Marajó o no estar más presentes en Marajó sería cortarnos la mitad de nuestra historia, de nuestra vida y de nuestro corazón misionero”, indica el Prior provincial.
Publicado en Iglesia

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