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Domingo, 04 Marzo 2018 16:05

‘Lávate la cara y perfuma tu cabeza’

En Cuaresma, Santo Tomás de Villanueva pide recomenzar en el interior de cada uno y mostrarse limpio ante Dios. Aquí su sermón 64 del Miércoles de ceniza.

Ha llegado el tiempo de mirar por el bien de uno mismo, y de escudriñar la conciencia. Ya es hora de despertarnos de nuestro letargo (Rom 13,11). Ha llegado el tiempo de la poda de los pecados; es el tiempo de oír en nuestra tierra el arrullo de la tórtola, es decir, del pecador que se lamenta (Cant 2,12). Que abandone el malvado sus caminos y el inicuo sus designios y se convierta al Señor (Is 55,7). Bástenos ya con haber consumido el tiempo en vanidades; bástenos ya con haber andado desenfrenadamente detrás de nuestras concupiscencias. Yo os pregunto: ¿Qué frutos habéis cosechado en aquello de lo que ahora os avergonzáis? Pasó el gozo, quedó la tristeza; volaron los placeres, y han quedado las penas; “pasó el acto y quedó el reato”, como dice Agustín. Breve ha sido ese acto; el reato y la confusión y el castigo, eternos.

Bástenos, pues, con haber sido engañados y atraídos por nuestras concupiscencias y halagados por ellas, como dice Santiago (Sant 1,14). Convertíos, convertíos (Ez 33,11). Entrad en vosotrosmismos, ¡oh prevaricadores! (Is 46,8). Entra dentro de tu corazón y examínalo: ocúltate en una hoya bajo tierra de la vista airada del Señor; tápate la cara con el manto de la vergüenza y confúndete ante él, porque hay vergüenza que conduce a la gloria (Sir 4,25), y teme que se diga de ti aquello del Profeta: Han cometido abominaciones y no sienten vergüenza (Jr 6,15).

Ciertamente hemos pecado mucho, pero generoso es el Señor para perdonar: Él tiene soberanos pensamientos de paz y no de aflicción, tanto para los justos como para los pecadores. Escucha al Profeta que dice: Porque hablará de paz en favor de su pueblo y de sus fieles, y también de cuantos de corazón vuelven a él (Sal 84,9).

Mira que el Señor quiere hacer las paces con los pecadores convertidos; invita a ello el mismo que ha sido injuriado, el que ha sido vilipendiado. Pide la paz el mismo que debía tomar venganza. Quiere unirse en amistad el que debía castigar. El juez quiere hacer la paz con el culpable.

Ahora bien, ¿cuál es la manera de lograr esa paz? Lávate la cara y perfuma tu cabeza. ¿Quieres ser aceptado por el Señor? Lava la cara. ¿Quieres que él te ame? Perfuma tu cabeza. Lava tu cara para que seas aceptado; unge tu cabeza para ser amado, pues la fragancia del perfume atraerá al Señor y el esplendor de tu rostro le encantará.

¿Y cuál es la casa del alma? Sin duda la conciencia. Por la cara conocemos a las personas, la conciencia es conocida por Dios. Si la conciencia está limpia, hermosa está el alma. Dios no reconoce la lengua de una persona: Mirad, muchos van a venir diciendo: Señor, Señor, y el Señor a ellos: No os conozco (Mt 7,22). No conoce tampoco las manos, o sea, las obras exteriores, pues hay muchos que hacen obras externas muy llamativas y tampoco son conocidos por el Señor: Señor, ¿no es verdad que hemos profetizado en tu nombre?

¿Acaso no hemos hecho milagros? ¿No hemos expulsado demonios? … Y él les responderá: Nunca os reconocí en aquellos tiempos en que os teníais por familiares e íntimos míos al hacer aquellos milagros. Yo no os reconocía: Alejaos de mí, ejecutores de maldad (Mat 25,41), pues yo sólo reconozco la pureza de conciencia, sólo la limpieza si va además acompañada por la unción de la cabeza.

Así que, lávate la cara, y además perfuma tu cabeza. Sin duda Dios reconocerá en ti lo que de él plantó en ti: reconocerá su imagen en ti, la que él plasmó en ti. Afirmaba Gregorio: “Lo mismo que los hombres se dan a ver y conocer por la apariencia exterior del cuerpo, así por nuestra imagen interior somos por Dios conocidos y dignos de que él nos mire”. El hombre no sólo fue hecho a imagen de Dios, sino también a semejanza suya. La imagen de Dios permanece indeleble en las potencias del alma; la semejanza, en los actos y virtudes, extraordinariamente deleble junto con la caridad. La semejanza, pues, está en la nitidez de la imagen; si falta la semejanza de la caridad la imagen está más renegrida que el carbón (Lam 4,8). Tiene el rostro de Dios, pero no tiene el esplendor de Dios: Dios no la conoce. Cuando el hombre peca, pierde la semejanza, pero no la imagen, pues el pecador pasa en la imagen.

Por consiguiente, el esplendor de la imagen de Dios, es decir, el amor de Dios, es el ungüento. Unge por tanto con él tu cabeza, o sea, tu mente. La cabeza es lo más alto en el hombre, pero lo supremo en él es la mente, como dice san Agustín. Unge, pues, tu mente, en la que reside la imagen, con el ungüento de la semejanza y de la caridad para que perdures como te hicieron: y te hicieron, por cierto, a imagen y semejanza de Dios (Gn 1,26). Si continúas siendo como te crearon en imagen y semejanza, serás reconocido por Dios; de otro modo, aquel supremo Artífice no reconoce una obra suya deformada. Lávala, pues, y úngela; lávala para quitar el polvo, y úngela para arrancarle las manchas. ¿Y cómo lo haremos? Llorando. Si ya la tienes limpia de polvo, pero aún le quedan manchas, sigue limpiando. Aprende de aquellas cinco vírgenes necias: en ellas estaba todavía sucia la cara, por eso no las reconoció el Esposo.
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Domingo, 04 Marzo 2018 15:09

El poder de la sonrisa

Decía el francés Víctor Hugo sobre el buen humor de las personas: “La risa es el sol que ahuyenta el invierno del rostro humano”. Con estas palabras el francés, autor de Los Miserables, sin quererlo nos alertaba de lo beneficioso que es la risa como práctica habitual. Y si miramos a literatos del otro continente, el estadounidense, Mark Twain, también alababa las bondades de reír: “La raza humana tiene un arma verdaderamente eficaz: la risa”.

Y es que la risa es un arma eficaz porque es capaz de transformar nuestra vida. No exagero. Los beneficios que de ella se obtienen son incontables. En la vida podemos optar por dos actitudes: tomarnos la vida con acritud o tomarla con humor. Yo optaría por lo segundo, interiorizando actitudes similares al humor.
 
Bernabé Tierno, psicólogo, pedagogo, psicoterapeuta y escritor español,  cree que hay diez pilares de la felicidad: “Amor, humor, empatía, sabiduría, libertad, salud, motivación, autocontrol, valentía/ voluntad y grandeza de espíritu”. Es decir, el humor está situado en el segundo puesto, tras el amor.

Y es que tomarse las cosas con humor hace que aprendamos a disfrutar de los pequeños instantes de felicidad que nos regala la vida. Y hace, además, que sepamos tolerar el fracaso, la decepción y el desengaño; asimismo, nos capacita para desarrollar una actitud proactiva frente a los problemas. No se olviden, queridos amigos: “solo vivimos lo que disfrutamos.”
 

Sobre la risa, María Eugenia Polo, nos plantea algo muy interesante que deberíamos tomar en cuenta: “Al ser humano se le ha llamado también homo ridens, puesto que solo él es capaz de adoptar una actitud jocosa ante la vida. ¿Por qué no aprovechamos esas capacidades que se nos han regalado?”.

Debemos ser conscientes de que, cuando nos reímos de forma enérgica, movemos nada menos que 430 músculos de nuestro cuerpo, algunos de los cuales únicamente se activan al mover el diafragma cuando reímos a carcajadas.

Estos son los beneficios de la risa planteados por la denominada ‘Risoterapia’:
+ Cura la depresión, el estrés y la angustia.
+ Nos ayuda a sentirnos mejor: serenos y empáticos.
+ Limpia y ventila los pulmones.
+ Mejora la oxigenación del cerebro y del cuerpo en general.
+ Regulariza el pulso cardíaco.
+ Facilita el trabajo del aparato digestivo y regula el intestino.
+ Relaja los músculos tensos.
+ Disminuye la producción de hormonas que causan el estrés.
+ Reduce la presión arterial de la sangre.
+ Provoca la quema de calorías.
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Domingo, 04 Marzo 2018 15:05

La importancia de decir gracias

“Para aceptarse como uno es, hay que saber ser agradecido”. Esta frase, de un psicólogo desconocido, pone en evidencia lo necesaria que es la gratitud en la vida de las personas. Necesitamos ser agradecidos hasta con nosotros mismos. El poder de la gratitud no tiene límites.

Sin duda, la palabra ‘gracias’ es la llave que nos abre todas las puertas; es la varita mágica que hace que lo imposible sea posible. Ella, acompañada de una sonrisa, es capaz de rasgar el corazón más duro y hacer que las cosas imposibles sean realizables. La gratitud debe envolver toda nuestra vida. Ella siempre debe envolver nuestras relaciones sociales.
 
Debemos agradecer, incluso, cuando las cosas no van bien o cuando la vida nos ha pegado una paliza. Cuando aquello que nos ha sucedido no ha sido, precisamente, como para dar gracias. Es lo que propone Richard Bach, autor de Juan Salvador Gaviota, en su libro Gracias a los padres malos. Lecciones de una infancia difícil: “Gracias por derribarme, porque me has dado razones para volar; gracias por despreciar mi talento, porque he podido desarrollarlo siempre tal y como deseaba; gracias por tratarme como si fuera basura, porque he logrado comprender que soy un diamante; gracias por no estar allí para mí… Ahora estoy aquí para mí mismo; gracias por decirme que nunca llegaré a nada, porque ahora soy libre de convertirme en lo que quiera; gracias por hacerme sentir culpable, porque nunca más cambiaré de rumbo para complacer a otro”.
 
Además, la gratitud nos permite darnos cuenta cuánto poseemos y cuánto nos falta. ¿Cómo así? Ella es el medidor que nos dice cómo está nuestro interior. Si somos capaces de agradecer es que hemos desarrollado la capacidad de la gratitud. Hemos sido capaces de mirar más allá de nosotros mismos. Hemos sido capaces de hacernos agradecidos. Ya podemos sentirnos felices porque podemos decir a otro: ¡Gracias por lo que has hecho! ¡Gracias por lo que me has dado! ¡Gracias porque eres importante para mí! ¡Gracias por dejarte querer!
 
Siempre es tiempo para agradecer. La palabra ‘gracias’ no tiene tiempo ni lugar. Siempre cae bien. Siempre suena genial. También es un buen ejercicio mental agradecer por todo. Saber que todo lo que nos sucede en la vida puede convertirse en una nueva oportunidad. Podemos beneficiarnos de ello. María Eugenia Polo, catedrática de la Universidad Pontificia de Salamanca, dice: “¡Podemos dar gracias por tantas cosas! Y no cabe duda que el comienzo y el final del día son cruciales para dar sentido a nuestra vida. Cada amanecer es un regalo”.
 
Por ello, cada vez que nos levantemos, la primera palabra que debe salir de nuestros labios es ‘gracias’: gracias a Dios por la vida, la naturaleza, por ser y estar. Si hacemos esto todos los días, encontraremos miles de razones para ser felices y hacer felices a los demás. No te olvides, que jamás falte la palabra ‘gracias’ en tu vocabulario habitual.
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La era digital, principal  característica de la postmodernidad, ha traído consigo una serie de revoluciones tecnológicas y, tácitamente, nos ha planteado una serie de rupturas y renuncias. En lo referente a lo tecnológico el impacto ha sido mayor. Cada día la tecnología se supera a sí misma. La era digital exige rapidez, inmediatez y una constante actualización. Si no nos mantenemos al ritmo de la era digital corremos el riesgo de quedar relegados en el pasado. Anclados en otra era.

Las dos radios
¿Saltar de una vez a la era digital? Este es el debate que se ha planteado en respecto a la radio convencional. Repentinamente nos encontramos frente a dos modelos de radio. La “radio” como tal, clásica, tradicional con el sistema analógico de transmisión, aferrada a las ondas hertzianas y la “post–radio”, moderna, actual, interactiva, rebosante de recursos novedosos, dispuesta a desplazar a la radio tradicional y convencida de apoderarse con éxito del mercado radiofónico mundial.

Muchos autores -Luis Arboledas, por ejemplo- creen que la primera, que utiliza el sistema de emisión por ondas hertzianas, ha sido ampliamente superada por la cultura digital y que, inmediatamente, tiene que dar el salto a la era digital, siguiendo el ejemplo de la televisión española. La radio debe apostar por el sistema DAB.

¿Qué es esto del DAB? Es la nueva forma de transportar la señal radiofónica de forma digital (Digital Audio Broadcasting). Sin embargo, no ha sido el DAB el que ha superado a la radio tradicional. Muchos sostienen que el DAB nació muerto. Han sido otros soportes de emisión, como la TDT y una serie de propuestas multiplataforma vinculadas a internet y la telefonía móvil los que han promovido una interesante revolución radiofónica.

Complementariedad y cohabitación
Si uno mira las ventajas que ofrece esta nueva forma de hacer radio quedará gratamente sorprendido. La radio nunca más se queda en casa. A lo mejor rompa su tradicional maridaje con las ondas hertzianas para convertirse en una compañía móvil y exquisita del oyente. Ya que éste pueda acceder a ella desde la TDT, por cable, por internet, por el iPhone, incluso, desde el Smartphone, por medio de una serie de aplicaciones, y desde teléfono móvil. Ni que decir lo fácil que es acceder a ella desde las plataformas web de las principales cadenas que ofrecen información exquisita y seleccionada, a la carta, a través de “streaming”.

Sin duda, creo que estas formas híbridas, lejos de despreciar y hacer sentir vieja y caduca a la radio tradicional, colaboran con ella, la complementan y contribuyen a difundir la cultura radiofónica. En la audiencia hay espacio para todos los gustos y preferencias. Muchos prefieren escuchar la radio de modo tradicional. De acuerdo a sus necesidades y cosmovisión del mundo. No debe plantearse oposición alguna entre las dos radios. No es necesario. Ambas puedes cohabitar tranquilamente. Hay espacio para las dos.

Optimización y aprovechamiento de recursos
Sin embargo, hay una serie de ventajas que ofrece la denominada “post-radio”; por ejemplo, permite aprovechar los contenidos ya emitidos por las distintas cadenas. Muchas veces nos solemos lamentar de la fugacidad de la radio. ¡Cuántos programas interesantes se nos han escapado en minutos! Con la radio digital no hay pierde. Los contenidos se pueden volver a escuchar a través del podcasting, e incluso, pueden volver a ser emitidos y compartidos.

Por ejemplo, Radio Nacional de España ha puesto a disposición del oyente un repertorio de 60.000 programas que pueden ser utilizados. Del mismo modo, la radio digital permite la interactividad.

Es una manera activa de consumir  la información, así el oyente deja de ser un mero consumidor pasivo y se convierte en un “prosumidor”, alguien que interactúa, modifica y selecciona su propia información. De hecho, también puede descargar, enviar y compartir a través de las redes sociales.

Una nueva radio
Sin duda este desafío digital nos hace repensar en la forma de concebir la radio. No sólo como emisión de contenidos, sino mirando el campo empresarial y profesional. Esta realidad cada vez nos lleva a pensar en el periodista como alguien “multimedia” especializado en todos los campos de periodismo. Un hombre que tiene que saber de periodismo radiofónico, televisivo, escrito y digital. Todo a la vez. Un hombre con la capacidad de optimizar recursos y sacar provecho de la información que tiene en sus manos para ofrecerlo a través de distintos soportes y plataformas.

El desarrollo digital de la radio ha provocado mayor creatividad y una nueva forma de ofrecer los contenidos a la audiencia. Se trata de una nueva radio, desafiante y provocadora, retadora y modernísima; pero radio en fin. No deja de ser la vieja radio, cuya materia prima es el lenguaje sonoro. Instrumento bendito de compañía de información.

No importa a través de qué sistema decodifique el oyente. Lo que siempre tiene que importar al hombre de radio, al productor de contenidos, es hablar siempre el lenguaje de la gente. Y, por encima de todo, saber cómo el oyente se relaciona con la cambiante tecnología. He allí el desafío.
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El actual desarrollo de la tecnología no sólo cumple con la función de hacernos la vida más sencilla y cómoda, sino que tiene el poder de modificar actitudes, costumbres, paradigmas, e incluso, hábitos de consumo en los seres humanos.

Es un hecho real que las personas del siglo XXI nunca más verán la televisión como lo hacían antes. Lejos ha quedado el televidente pasivo, hierático, consumidor lineal de la ‘caja boba’. Ese estilo de consumidor ha sido desterrado para siempre. La TV nunca más será unidireccional. El homo tecnologicus no se conforma con una sola pantalla; por el contrario, exige una segunda y hasta una tercera.

- Consumo combinado y conectividad e interacción
Se trata de una nueva forma de consumir televisión. El telespectador mientras ve un programa de TV no sólo dedica su atención a ello, sino que, a la vez, realiza otras actividades simultáneas.  Por ejemplo, puede estar viendo la televisión y estar verificando algún dato en internet, enviando un whatsApp o comentando el otro programa que está viendo a través del Ipad.

Se trata del consumo combinado, activo, multidireccional y creativo. El informe de UTECA manifiesta que el 81% de consumidores españoles realizan otras tareas mientras ven la televisión. Los dispositivos portátiles (Desktop, Smartphone, tablet, Ipod, Portátil, etc.) son ideales para ello. Estos son las denominadas “otras pantallas”.

No queda duda: nuevos actores, nuevas actitudes, nuevas maneras de acceder a contenidos que ofrece la televisión. Esta revolución no sólo involucra a los consumidores de información, sino que exige a los medios de comunicación a adaptarse a las nuevas exigencias de consumo. El desarrollo de la tecnología Hybrid Broadcast Broadband TV y Smart TV son una muestra de ello.

Hybrid Broadcast Broadband TV ofrece a los televidentes la posibilidad de acceder a los contenidos en varios formatos: televisión digital y contenido web (contenidos y teletextos) desde el televisor mediante banda ancha. A través de este servicio, las cadenas logran un alto grado de penetración en la audiencia. Llegan al usuario a través de varios soportes. En España, RTVE, Mediaset y Telefónica han sido las pioneras en acercar esta tecnología al consumidor.

También ha contribuido a ello la propuesta de Smart TV, que ofrece una creativa forma de integrar internet con la televisión. Así promueve la interactividad del usuario con el medio de comunicación. El consumidor deja de ser un receptor mudo y se convierte en un sujeto que interactúa con la información ofrecida; la modifica, la comenta, la cuestiona, e incluso, elabora su propia información. Esto es una gran revolución ya que rompe el paradigma clásico del televidente estático y pasivo ante la pantalla.

- La calidad un factor decisivo
En esta revolución digital no sólo está en juego la calidad y creatividad de los contenidos, sino también la de los soportes. El usuario es cada vez más exigente y pide calidad. Igualmente, cuida el modo cómo accede a la información; es decir, en qué tipo de soporte la recibe. El tamaño de la pantalla y la calidad de la imagen son factores determinantes.
 

La tecnología 4K satisface esta demanda. Ella ofrece pantallas con más de 8 millones de píxeles y cuenta con una resolución de 3.840 x 2.160; es decir, el cuádruple de detalles que ofrecía Full HD.

- ¿Qué podemos concluir?
1. El desarrollo de la tecnología contribuye a cambiar actitudes, costumbres, paradigmas, e incluso, hábitos de consumo en los seres humanos.

2. Se trata de un consumo combinado, activo, multidireccional y creativo. El televidente, frente al televisor, realiza una serie de actividades paralelas a través de los soportes portátiles (Desktop, Smartphone, tablet, Ipod, Portátil, etc.).

3. La tecnología Hybrid Broadcast Broadband TV y Smart TV han contribuido a promover un consumo generalizado a través de segundas pantallas. Ello ha también ha significado el esfuerzo de las televisoras por hacer llegar sus contenidos a los consumidores desarrollando otros soportes.
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